jueves, 10 de mayo de 2012

En la boca llevarás… “Sabor a mí”

En la boca llevarás… “Sabor a mí”

 “Sabor a mí” la registra mi padre ante Promotora Hispano Americana de Música (PHAM) el 11 de julio de 1958. Se graba por primera vez a mediados de 1959 y obtiene el primer lugar en la lista de popularidad de los éxitos de 1960.


Registro de "Sabor a mí"donde consta el año de contrato con PHAM

La siguiente anécdota me la contó mi tía Guadalupe Incháustegui Guzmán, hermana de mi madre y testigo fiel de cómo se conocieron mis padres. Me dijo que fue el 17 de abril de 1957, día del cumpleaños 24 de mi mamá Anita, cuando mi padre le llevó serenata a la casa donde vivía con mi abuela, Eloina Guzmán Añorve, y mis dos tíos, Pedro y Guadalupe, en Peralvillo, en la ciudad de México.  Ahí, en esa casa, mi abuela tenían alojado – por estudios – a un primo lejano: Ramón Bustos Añorve, quien aseguran que secretamente estaba enamorado de mi mamá y que no se atrevía a confesarle su amor.  A mi madre siempre le gustó escribir poesía y Ramón sabía de su debilidad por las canciones de Álvaro Carrillo; así es que el día de su cumpleaños logró contactar con mi padre, quien era su paisano, para que le hiciera el favor de llevarle serenata a su prima, pero tampoco le dijo que estaba enamorado de ella. Cuando mi padre vio a mi madre quedó flechado al instante por su belleza pero, sobre todo, por lo sensible que era mi madre para con sus canciones. Así es que, Álvaro Carrillo, le pidió permiso a Ramón para poder cortejar a su prima y como su paisano no podía confesar su secreto pues le concedió ese derecho.  Mi mamá también se enamoró del poeta que mi papá era y lo invitó a comer al día siguiente. A partir de ese momento las serenatas se volvieron más constantes y los pretextos para convivir juntos se hicieron comunes. Entre ellos comenzaron a brotar todas sus afinidades, mientras mi madre le leía sus poemas mi padre la contra-atacaba con otro tanto de canciones. Sólo tenían una gran diferencia, mi madre tomaba muy poco y mi padre tomaba un mucho.  
Mis padres en su primera cita en el año de 1957

Fue en diciembre de ese año, 1957, cuando en la cena de Navidad, ya estando comprometidos, mi padre tomaba Whisky y entre trago y trago le depositaba un beso a mi mamá. Mi madre, como casi toda mujer, le empezó a reclamar que estaba tomando mucho, sugiriendo que dejara de hacerlo. Pero mi padre hacía “mutis” para servirse otro Whisky y así, sorbo tras sorbo y beso tras beso, los reclamos se hicieron rutina. En una de esas, cuenta mi tía, que mi mamá le dijo a Álvaro Carrillo que de tanto beso ya la estaba emborrachando, que ella sin tomar nada ya tenía en la boca el sabor a Whisky; Mi padre, tras una breve pausa, le reviró y le dijo: “lo que tienes en la boca no es sabor a Whisky es… sabor a mí”. Ambos, cómplices de la poesía, entendieron en ese momento que la frase suscitada de ese reclamo era una sentencia poética que debería convertirse en canción. Mi madre la anotó como tarea para mi padre y, rompiendo su sobriedad, tomó un trago del vaso de mi papá y brindaron por el que sería, probablemente, el éxito más grande que Álvaro Carrillo haya compuesto.

Tanto tiempo disfrutamos, de éste amor
nuestra almas se acercaron, tanto así
que yo guardo tu sabor
pero tú llevas también... sabor a mí

Si negaras mi presencia en tu vivir
bastaría con abrazarte y conversar
tanta vida yo te di
que por fuerza llevas ya... sabor a mí

No pretendo ser tu dueño
no soy nada yo no tengo vanidad
de mi vida, doy lo bueno
yo tan pobre, qué otra cosa puedo dar

Pasarán más de mil años, muchos más
yo no sé si tenga amor la eternidad
pero allá tal como aquí
en la boca llevarás... sabor a mí

La invitación de la boda de mis padres

“Sabor a mí” se ha grabado en idiomas distintos al español: japonés, inglés, francés, alemán, mandarín, portugués, ruso, italiano, zapoteco. Le ha dado la vuelta al mundo en una interminable cantidad de voces y de veces. Sus grabaciones deben ser contadas en millones.  Desde que fue éxito (1960), jamás ha dejado de ser interpretada. Es un himno al amor y a la identidad, y contiene una cualidad que el compositor oaxaqueño Gil Rivera describe muy bien y le llama “frescura”, pues dice: “que si se le canta a una adolescente de 15, a una mujer de 25, a una señora de 40 o a una abuelita de 70; todas ellas sentirán y escucharán el mismo mensaje de amor con el que fue escrito”.  Sin embargo, pocos son los reconocimientos que la industria de la música le ha dado. Destacan el premio de PHAM como Primer Lugar de los éxitos de 1960; Un disco de Oro por más de 100 mil copias vendidas en el año de 1960; el premio BMI por ser éxito en los Estados Unidos en 1998; y su inclusión al Latin Grammy Hall Of Fame en el 2001 en la voz de Javier Solís. Muy poco, a mi juicio, para una de las obras más importantes de la música Latinoamericana. De hecho, el 50 aniversario de su creación pasaron desapercibidos para la mayoría, aún cuando nosotros, sus hijos, siempre advertimos de la llegada de su cincuentenario.

Premio BMI de EUA en1998


No obstante, “Sabor a mí” seguirá siendo grandiosa mientras se conserve en la memoria de la gran mayoría del público que la ha hecho suya, tal y como nació: siendo una sentencia de que el amor perdura porque es imposible borrar en la boca del amado o amada el  SABOR A MÍ grabado en los labios.

Alvaro Carrillo con sus trofeos recibidos en vida

PD. Por cierto, olvidaba contar que Ramón Bustos Añorve, culpable indirecto de que mis padres se conocieran, jamás se casó. Creen que el amor por mi madre fue eterno y nunca pudo superarlo. Aún vive, y se expresa de ambos como si fuera parte de ese amor. Mis padres se casaron el 21 de julio de 1960 y siguieron así hasta cuando ni la muerte los pudo separar el 3 y 4 de abril de 1969.
Álvaro Carrillo y Ana María Incháustegui el día de su boda

"Sabor a mí" de Álvaro Carrillo;
Interpreta: Mario Carrillo Incháustegui

2 comentarios:

  1. EL HIMNO AL AMOR A LA AÑORANZA ES UNA HERMOSA COMPOSICION DEL MAESTRO ALVARO CARRILLO ALARCON PARA MEXICO Y EL MUNDO CON SELLO DE OAXACA,

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